viernes, 5 de mayo de 2017

La Creatividad, ¿cómo, cuándo, por qué...?




La creatividad es la capacidad de crear nuevas ideas o nuevas asociaciones entre ideas, generalmente para producir soluciones originales a un problema.



El pensamiento creativo es un proceso mental que nace de la imaginación. No se sabe qué hay de diferente entre las estrategias mentales del pensamiento convencional y del creativo, pero se puede valorar la existencia o no de dicha creatividad por el resultado final. 

Es decir, no se sabe de dónde procede o cómo se entrena la creatividad, pero es posible concluir qué es un pensamiento creativo y qué no.

¿Qué suelen tener en común las personas creativas?

Flexibilidad, alta capacidad de asociación, gran capacidad intuitiva y de observación, espíritu crítico, curiosidad intelectual...
La pasión, es imprescindible como componente principal en el desarrollo creativo.

También la inteligencia emocional. Poder ponerse en el lugar de otros, disponer de diversas perspectivas, conocer, saber comprender y poder expresar emociones es la base de una inteligencia emocional activa y ayuda a fomentar la creatividad. Aunque bien es cierto que todos conocemos al típico genio de limitadas habilidades sociales capaz de grandes descubrimientos, pensamientos innovadores y cretivos. Siempre hay una excepción que confirma la regla.

¿Cómo se adquiere la personalidad creativa?

En su etapa de aprendizaje el niño aprende estereotipos. Para resolver sus necesidades biológicas y sociales asume patrones y modelos de conducta. Cuanto más flexibles sean estos modelos, más posible será desarrollar una personalidad creativa, mientras que una educación rígida no permitirá potenciar los rasgos necesarios para ello.

Lo que mata la creatividad

Hacer siempre lo mismo, no salir de la zona de confort, racionalizarlo todo en extremo. La superficialidad, la falta de confianza, una motivación reducida etc…

Por desgracia en muchas sociedades ser así es lo que se considera “bueno”. No destacar, no hacer nada fuera del orden establecido, no tener ideas locas… Eso es ser un buen ciudadano y alguien positivo para la comunidad. 

El problema es que así nadie destaca, no se innovaría en nada y prevalecería el conformismo. No estoy diciendo que para ser creativo haya que ser un delincuente, un anárquico o un vandalista, pero sí es cierto que un respeto excesivo por la autoridad ahoga muchas conductas creativas. Como siempre, la virtud está en el punto medio.

¿Cómo potenciar la creatividad?

A los niños se les anima a hacer dibujos y mostrarlos sin miedo, a formular preguntas, a jugar con muñecos, inventar mundos, disfrazarse y hacer teatro… 
¿Por qué cuando crecemos, ya no se ve bien continuar haciendo estas cosas? 

Conforme nos hacemos mayores se nos enseña que esas conductas son “cosas de niños” y nosotros lo aceptamos. Si queremos ser mayores debemos dejar de pensar así, de fantasear, de imaginar… Y si quedan resquicios o tendencias de lo anterior, comenzamos a sentir vergüenza de ello.
El miedo al ridículo puede superarse mediante dinámicas de grupos, para las que se requiere un grupo de personas dispuestas a aportar nuevas ideas para la solución del problema. Los participantes formulan cualquier idea que se les ocurra, por muy extraña o disparatada que sea. Ninguna es mala, todo se acepta.
Son técnicas para varias personas la la lluvia de ideas (brainstorm), la asociación libre, el cadáver exquisito (por escrito o de palabra) etc…
También hay técnicas individuales como el scamper (consistente en una lista de chequeo, donde se generan nuevas ideas al realizar acciones sobre una idea base), la escritura automática o los árboles de palabras etc...

Una vez hemos conseguido desbloquear esa capacidad para crear, recuperar nuestra tendencia infantil, liberar la imaginación... Conseguir una idea creativa no es tan difícil. 

Las ideas surgen casi siempre cuando no estamos concentrados en el problema o no estamos buscándola. Es más fácil que aparezca cuando nos encontramos en un estado de abstracción, de relajación mental. 
 
Eso no quiere decir que pintores, poetas, escritores, guionistas y directores de cine, teatro, televisión… Artistas en general, no encuentren buenas ideas simplemente poniéndose a buscarlas; sino que seguramente una gran mayoría de ellos, si les preguntamos, confesarán haber sido sorprendidos por la inspiración durante viajes en tren o en autobús, o en el baño, antes de dormir o en momentos en que los estímulos externos no atraen nuestra atención (en una clase aburrida por ejemplo). 
 
¿Por qué? Porque en esos estados de consciencia, las barreras que se oponen al inconsciente caen y se da rienda suelta a la fantasía y a la imaginación.
 
Seguro que si estás leyendo esto, tú ya estás en contacto con tu niño interior. Quizá tienes problemas para encontrar la mejor manera de fomentar tu creatividad, de encontrar la manera más adecuada a ti para estimular la producción de ideas. Mi consejo es que pruebes las técnicas de desbloqueo individuales, especialmente la escritura automática
 
Prepara una hoja de papel y un boli, programa una alarma para que suene en 10 minutos y ponte a escribir. Escribe lo primero que te venga a la cabeza: un cuento, un poema, un monólogo interior, una carta... Lo que sea, pero escribe sin parar hasta que suene la alarma. Después deja el papel sobre la mesa y vete a dar una vuelta, a hacer un recado o lo que sea. Luego vuelve y lee lo que has escrito, seguro que de todo lo plasmado en esa hoja de papel hay algo que llama tu atención. Úsalo como base para una idea. 
Puedes repetir este proceso todas las veces que sea necesario. 
 
Si además te gusta compartir tus experiencias con otras personas, siempre puedes unirte a foros o apuntarte a actividades creativas: Grupos de teatro, talleres de escritura, clubs de lectura, recitales de poesía, clubs de danza o música, cursos de redacción, de diseño, clases de dibujo y pintura...
 
¡Tienes miles de opciones!
 

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