Personajes malvados, ¿cómo se construyen?

¡¡Hola a tod@s!!

Hoy vamos a hablar de un ingrediente imprescindible en un buen relato, novela o cuento. Un malo.


Pero no un malo malísimo, en contraposición  a un bueno buenísimo. Ambos personajes, como en la vida real, deben tener múltiples dimensiones.
Una persona malvada que hace algo malo tiene que tener una razón para hacerlo. Esa razón no puede ser simplemente su maldad. 


Es posible que nuestro malo sepa que eso que está haciendo está mal, pero tenga un motivo para ello. 
El motivo puede no ser objetivo, puede que sólo tenga sentido para él, pero aún así sigue siendo una justificación para sus acciones reprobables. Para ello debemos dar a nuestro malo una historia, una trayectoria vital y unas experiencias que revelen esa justificación, esos motivos.
Además, para ilustrar a un malo multidimensional, podemos darle un aspecto positivo, algo que despierte en el lector un sentimiento de empatía, que no simpatía. Algo que, aunque no nos guste, aunque sea moralmente cuestionable, nos haga pensar en él como en una persona. Por ejemplo, Hannibal Lekter el caníbal, es un hombre inteligente y cultivado, muy educado. Su historia nos explica los motivos de sus acciones.
Del mismo modo, podemos dar al malo un exterior acorde con su personalidad. Pongamos como ejemplo al Joker de Batman, cuyo aspecto nos revela lo caótico de su personalidad. 
El caso es que tanto su historia, como su aspecto físico nos genera empatía, cierta comprensión.
Tengamos en cuenta que, como todo en la vida, no hay personas con personalidades polarizadas, no todo es blanco o negro, hay una amplia gama de grises.

Por otra parte, a veces un malo tiene seguidores. A los seguidores también debemos darles una razón para seguir al malo. Podría ser por miedo, por ideales que comparten, por admiración… podrían compartir sus metas y, aunque no les gusten sus métodos, los seguirían para obtener sus propósitos.

La motivación de los personajes, en definitiva, es algo imprescindible para dotarlos de veracidad y credibilidad. Las motivaciones de alguien están ligadas a su personalidad y es interesante documentarse al respecto, incluso pidiendo consejo a profesionales. De hecho, como dato diré que desde 2008, el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, ayuda a la elaboración de guiones y a los actores en la preparación de personajes a través de un grupo de trabajo.

En conclusión, los malos son personas y deben construirse como tal, con luces y sombras. 
  • Sus acciones no deben ser “porque sí” igual que nuestras acciones en la vida real. 
  • Su objetivo no debe ser el mal por el mal, sino por algo importante para ellos que tenga sentido 
  • Por eso es importante que tengan una historia propia y, además, 
  • debemos darles un rasgo positivo que les proporcione esa profundidad, algo que les haga reales.
Cuidad a vuestros personajes, son lo más importante de una historia.

Espero que os ayuden estos consejos y, por supuesto, estaré encantada de ayudar con cualquier duda o petición que tengáis al respecto.

¡¡Nos leemos!!

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