martes, 23 de mayo de 2017

Escribimos IV. Narrador

 
 En esta cuarta entrega de la línea de artículos relacionados con la escritura, vamos a hablar de la elección de la voz. El Narrador. 

Es importante, antes de empezar a dar forma a la novela o relato que pensamos escribir, que tomemos una serie de decisiones. 

El tiempo y el espacio donde va a tener lugar la acción vendrán incluidos en los elementos de los artículos anteriores: La idea, la historia y los personajes. 

Otro elemento que debemos escoger es el narrador, cómo vamos a contar la historia, de quién será la voz que nos la cuente y en qué persona va a hablar. 

Importante: No confundir narrador con autor. El autor es la persona que escribe la historia, quien tiene la idea y quien escoge dichos elementos. 
Narrador es el elemento de la historia que sirve para contarla. Aunque decidamos escribir en primera persona, eso no quiere decir que seamos nosotros el narrador. El narrador cuenta la historia, puede aparecer en ella o no, pero NO es el escritor.

En esta dirección se pueden ennumerar los siguientes tipos de NARRADOR. 

Narradores en Primera Persona (Yo):
  • Narrador Protagonista - Es quien vive la historia y la cuenta en primera persona, siendo además el personaje central de la trama. 
  • Narrador Testigo - Es alguien que presencia la acción, que está junto al protagonista y que, en primera persona, narra lo que al protagonista le ocurre. Es bastante complicado de manejar, cuesta evitar que la voz se nos vaya al protagonista sin querer. Un ejemplo: El doctor Watson con Sherlock Holmes.
  • Narrador poliédrico - Se trata de adoptar varios puntos de vista, de varios personajes o de co-protagonistas, hablando todos ellos en primera persona. De este modo se obtiene una visión mucho más amplia de la acción, puesto que cada uno cuenta su perspectiva de los hechos. (Mi novela "Después de la Lluvia" usa este tipo de narrador poliédrico)

Narrador en Segunda Persona (Tú) - Consiste en relatar la acción dirigiéndose a alguien en segunda persona, es decir, usando tú. Es un tipo de narrador que se usa poco. 
El género epistolar (cartas) es el que más utiliza este narrador, ya que se dirige al destinatario en segunda persona. 
Un ejemplo es mi relato "Lo que hay en tu mente" que surgió como ejercicio relacionado con este narrador en un curso de técnicas narrativas. 
*Puedes leerlo AQUÍ 

Narrador en Tercera Persona (Él o Ella)
  • Narrador Omnisciente - Es el que todo lo ve y todo lo sabe. Pretende contar una historia desde la lejanía y la objetividad, sin implicarse en el relato. Conoce el ambiente en general, conoce los pensamientos y sentimientos de sus personajes, incluso a veces llega a juzgarlos moralmente. 
Es muy habitual que incluya en su relato valoraciones personales de la acción, su opinión, usando adjetivos calificativos que no proceden de ningún personaje.

Es el tipo de narrador más usado en la novela.

Generalmente este narrador sabe más cosas que el protagonista y los personajes, en ocasiones se puede confabular con el lector compartiendo un secreto con él que afectará a la historia, es un truco recurrente para captar la atención del lector. 

  • Narrador Observador - Es parecido al omnisciente, habla en tercera persona y lo ve todo. Sin embargo este narrador es totalmente objetivo, no valora y no juzga. No tiene opinión, es como una cámara que simplemente capta lo que ocurre, por tanto tampoco hablará de los pensamientos y reflexiones de los personajes. 

Espero que esta informacion haya sido útil para que te sea más sencillo emprender la ardua tarea de escribir una novela. Es difícil tener claro cada uno de estos pasos a seguir, si necesitas apoyo no dudes en pedir ayuda. 

¡¡¡Ánimo y a escribir!!!




jueves, 18 de mayo de 2017

Entrevista a Marie N. Vianco. Mayo 2017




Marie N. Vianco es una autora independiente que tiene mucho éxito en Amazon y en las redes sociales. 

Sus novelas “Desde el tragaluz” y “Arroba al corazón” tienen muchas reseñas positivas y han enamorado ya a muchísimos de lectores. 


Si quieres conocerla un poco más, sigue leyendo.
  

martes, 16 de mayo de 2017

Escribimos III. La historia

 
En esta tercera entrega vamos a hablar de la historia


Ahora que tenemos una idea y unos personajes definidos debemos pensar en qué va a pasarle a ese protagonista, cómo vamos a mostrar esa idea. Porque no basta con tener unos personajes, debemos pensar en qué va a pasarles a lo largo de nuestra narración


Lo principal ahora es dotar a nuestro protagonista de una meta, un deseo, algo que alcanzar. 

El deseo es la fuerza que empuja la naturaleza humana, y si lo aplicamos a los personajes crearemos el impulso que hace avanzar la historia.

Además, nuestros personajes deben tener rasgos que contrasten entre sí, pero a la vez han de ser coherentes. Ni el bueno es buenísimo ni el malo es malísimo, esto es la regla de oro. 
Por tanto las cosas que pasen no deben ser blancas o negras, el mundo se compone de una amplia gama de grises. 
Debemos asimismo tener en cuenta que es recomendable dotar a nuestros personajes de la capacidad de cambiar según avance nuestra historia. Los acontecimientos y experiencias que vivan a lo largo de nuestra historia deben servir para algo, afectarles, motivarles... 

Primero: 
En nuestra historia debe haber un inicio, una situación de la que parte nuestro personaje. 

Hazte la siguiente pregunta: ¿Cómo es él o ella antes de que todo ocurra?
¿Qué desea? ¿Qué le mueve a actuar?

Segundo: 
El nudo de nuestra historia, el conflicto o problema al que se enfrenta nuestro personaje debe suponer algo importante para él o ella. Debe tener la capacidad de provocar un cambio en ese estado inicial que hemos descrito al principio. 
¿Seguirá él o ella deseando lo mismo al plantearse el conflicto? ¿Cómo actúa ante el problema?

Tercero: 
A medida que nos encaminamos hacia el desenlace de nuestra historia, es bueno que nuetsro personaje haya empezado a plantearse su cambio, a ser consciente de ello. 
¿Cómo reaccionará entonces? ¿Solucionará su problema del mismo modo que habría hecho su "yo" anterior, o hará algo diferente? 

Una vez llegado el final, es habitual una reflexión. Lo que ha vivido a debido suponer algo para él o ella, de otro modo la historia no resultará trascendente. 

Espero que ests información os sirva para confeccionar una historia de calidad, con sus tres partes bien definidas y para clarificar la evolución que van a sufrir vuestros personajes a lo largo de esa historia. 
Si necesitáis cualquier consejo extra, no dudéis en contactar conmigo. Además, siempre podéis recurrir a otros artículos, tutoriales o manuales de escritura, así como a profesionales del área. 

¡¡¡Ánimo y a escribir!!!



martes, 9 de mayo de 2017

Escribimos II. Personajes

 

En esta segunda entrega de la sección Escribimos vamos a hablar de Los Personajes. 


Los personajes son una parte fundamental de toda historia, son quienes soportan el peso de la trama, a través de sus acciones se nos muestra la historia y mediante sus pensamientos se nos invita a reflexionar. 



Los personajes deben ser como las personas reales, MULTIDIMENSIONALES
Las personas tenemos múltiples rasgos, no somos sólamente inteligentes, o arrogantes, o tímidos... Somos una compleja mezcla de adjetivos, a veces incluso contradictorios, que nos definen la mayor parte del tiempo y que pueden cambiar con el transcurso de la vida. 

Piensa en ti mismo. En casa te comportas de una manera, en sociedad de otra. A veces actúas de una forma cuando lo que en realidad querrías sería actuar de otra. Generalmente te relacionas con los demás de una manera, pero hoy eres más amable, o más antipático. Cada experiencia, cada pensamiento y cada nuevo aprendizaje que adquirimos nos cambia y reconfigura nuestra personalidad. Los protagonistas y personajes de nuestras historias deben ser igual. 

La psicología de los personajes ficticios es un arte, algo que a mí personalmente me apasiona. 

Para crear un personaje memorable es necesario investigar en la personalidad y la psique humana. 
Sherlock Holmes, Don Quijote, Hannibal Lekter, Jeckyll y Hyde, Edmundo Dantés, Jean Valjean... Son personajes que todos conocemos porque sus creadores supieron hacerlos destacar con características llamativas: La inteligencia superior y la astucia, la psicosis o la psicopatía, la disociación de personalidad, la sed de venganza. 

Primero: 
Define tu protagonista y los principales personajes usando FICHAS
Tiene que ser una ficha minuciosa y exhaustiva, que sirva para que tú conozcas a los personajes como a ti mismo, aunque toda esa información no vaya a ser usada explícitamente en la historia. 

Lo más importante es que os guiéis por esas fichas, que nunca salgáis de ellas, porque cualquier dato que no concuerde con la personalidad captada en su ficha podría desmoronar la credibilidad del personaje. 

Segundo: 
El protagonista necesita un espacio en el que moverse así como unos amigos, unos familiares, unos compañeros de trabajo o estudios con los que relacionarse.
Algunos serán más importantes que otros para la trama, y esos serán los llamados Secundarios. El resto son los Figurantes, útiles porque dan veracidad a la trama y riqueza al mundo que has creado. 

Los SECUNDARIOS deben tener su propia ficha, pero no es necesario que los figurantes la tengan. 

Tercero: 
La interacción de los personajes en la historia es fundamental, pero los escritores principiantes a menudo no tienen muy claro cuántos personajes incluir ni qué importancia dar a cada uno. 

Para que nos aclaremos en ese sentido, existe una regla: cuanto más corta es la historia, menos personajes hacen falta.
Un relato debera tener entre uno y cuatro personajes entre principales y secundarios. Una novela puede tener cientos, pero nunca hay que excederse. 
Maticemos: 
Si la historia que estás contando no requiere de gran número de personajes, da igual que tenga mil páginas. Meter personajes porque sí no tiene sentido, si no aportan nada, no son necesarios. 

Información Extra: 
Existen cuatro formas de mostrar a un personaje de una manera multidimensional: por el modo en que actúa, por cómo habla, por su apariencia y por su pensamiento. 

Debemos tratar de definir bien la forma en que nuestro personaje se comporta, su manera de hablar, su aspecto físico y lo que hay en su mente. 
Si tenemos claro todo eso, daremos vida a un personaje realista y memorable. 

Espero que esta información te haya sido útil. Si necesitas cualquier ayuda o guía, no dudes en contactar conmigo o con un profesional.

¡¡Ánimo y a escribir!!


viernes, 5 de mayo de 2017

La Creatividad, ¿cómo, cuándo, por qué...?




La creatividad es la capacidad de crear nuevas ideas o nuevas asociaciones entre ideas, generalmente para producir soluciones originales a un problema.



El pensamiento creativo es un proceso mental que nace de la imaginación. No se sabe qué hay de diferente entre las estrategias mentales del pensamiento convencional y del creativo, pero se puede valorar la existencia o no de dicha creatividad por el resultado final. 

Es decir, no se sabe de dónde procede o cómo se entrena la creatividad, pero es posible concluir qué es un pensamiento creativo y qué no.

¿Qué suelen tener en común las personas creativas?

Flexibilidad, alta capacidad de asociación, gran capacidad intuitiva y de observación, espíritu crítico, curiosidad intelectual...
La pasión, es imprescindible como componente principal en el desarrollo creativo.

También la inteligencia emocional. Poder ponerse en el lugar de otros, disponer de diversas perspectivas, conocer, saber comprender y poder expresar emociones es la base de una inteligencia emocional activa y ayuda a fomentar la creatividad. Aunque bien es cierto que todos conocemos al típico genio de limitadas habilidades sociales capaz de grandes descubrimientos, pensamientos innovadores y cretivos. Siempre hay una excepción que confirma la regla.

martes, 2 de mayo de 2017

Escribimos I. La idea.

 

En esta primera parte de la nueva sección vamos a hablar del primer paso, lo más básico y que marca el inicio de la aventura de un escritor. 



La idea con la que nace el gérmen de una novela, relato, cuento o lo que sea. 



La idea puede asaltarte en cualquier momento: Mientras paseas, en la ducha, en clase o en el trabajo... Lo más importante es que, cuando aparezca, tengas algo a mano con lo que apuntar. 
Lleva siempre contigo una libreta y un boli, o el móvil. Es requisito esencial para todo escritor

Una vez que esa idea haya nacido en tu cabeza, lo que tienes que hacer es desarrollarla para darle la oportunidad de convertirse en una historia completa. Para ello deberás investigar sobre el tema. 

Si tu idea tiene relación con un grupo, como una secta por ejemplo, deberás convertirte en un experto en sectas. Para eso tendrás que leer muchísimo sobre eso. 
No se puede escribir una historia verosímil si no tenemos ni idea de la realidad que envuelve a nuestra idea. Es imprescindible, por tanto, que un escritor se documente, y cuanto más, mejor. 

Supongo que si estás leyendo esto, significa que ya has tenido alguna idea y que tal vez no hayas sabido cómo desarrollarla, o hayas perdido el interés en ella, o simplemente la has descartado porque no te parecía lo suficientemente buena u original. 

Primero: 
Si tu idea no es de lo más innovador y original, no pasa nada. A la gente le gustan las cosas de siempre, mientras no sea un total plagio, no importa que sigas el esquema habitual de las novelas de éxito. 

El "chico conoce chica" siempre tendrá su público entre las lectoras de romántica. También el "asesino psicópata mata, poli retirado persigue" seguirá gustando a los lectores de suspense. 
Lo que puedes intentar es encontrar un elemento diferencial en tu historia, por ejemplo, un personaje entrañable, sobresaliente, que llame la atención; o un entorno diferente, como... El Polo Norte. 

En resumen, no tienes por qué encontrar una idea que nadie más haya tenido antes, básicamente porque eso, a estas alturas, ya es imposible.  

Segundo: 
Es posible que al principio tu idea te guste, pero con el paso del tiempo vayas perdiendo interés en ella. Para evitarlo, debes investigar sobre el tema sin parar. Puedes entrar en webs relacionadas con el tema, foros etc... Así verás que hay mucha gente interesada en el tema, que pueden ser además potenciales lectores de tu historia. ¡Todo tiene su público! 

Si aún así la idea no te ha enamorado y debes esforzarte demasiado para seguir trabajando en ella, lo mejor es que lo dejes. Si la idea de tu historia no te apasiona, no saldrá nada bueno de ahí. 

Tercero: 
No saber cómo desarrollar tu idea es un problema muy habitual. A veces en tu cabeza todo parece tener sentido, pero a la hora de ponerlo todo en el papel, ese orden desaparece. 

Para evitar perderte de ese modo debes confeccionar un plan esquematizado de tu idea, todos los puntos que quieres mostrar en tu historia por un lado, y los que solo sirven de apoyo por otro lado. 
También puedes establecer una cronología de acontecimientos que te ayudará posteriormente a crear una trama consistente y que atrape la atención del lector. 

Espero que estos consejos te ayuden en este primer paso hacia el nacimiento de tu creación. 
Si tienes cualquier duda, un coach personal o asesor puede ayudarte de manera individualizada, así que siempre puedes pedir ayuda a este tipo de profesionales. 

¡¡¡Ánimo y a escribir!!!

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